Hoy es uno de esos días que todo ansioso ha tenido alguna vez. Tienes que hacer algo que te preocupa y... zas! Ataques de ansiedad al canto. Al final tienes dos opciones: hacer lo que te produce fobia o no hacerlo. Esta vez yo he optado por no hacerlo. Mi estado para poder encararla no es el de otras veces y esperaré otra oportunidad para hacerle frente. Es una batalla perdida pero no la guerra. Se que algún día conseguiré enfrentarme a mis miedos pero de momento estoy pagando el peaje de no poder hacer frente a la situación con ataques de ansiedad.
Ya sabéis que no todo el mundo tiene los mismos síntomas de ansiedad. Los míos son irrealidad, sudoración y dolores de cabeza.
A todo el mundo que tenga esta dolencia les animo a declararlo. A veces, parece que tener este tipo de problemas fuera como si se tuviera la lepra. No es así. La gente no lo entiende pero es una enfermedad que te hace pasar un auténtico calvario y aunque no se manifieste con problemas físicos, muchos ansiosos preferirían tener todos los huesos del cuerpo rotos antes que sus horripilantes síntomas.
Ansiosos del mundo, ánimo y a levantarse otra vez. Si os caéis siete veces, levataos ocho.
Salud y tranquilidad.
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