domingo, 22 de noviembre de 2009

Profesionales

Este ha sido el título de la entrada que me ha costado más elegir. Lo he dejado en "profesionales" a secas porque depende de la experiencia de cada uno, la gente que se dedica a ayudar a las personas con transtornos mentales pueden llegar a ser dos cosas: profesionales que intentan ayudar a curar tu mente o profesionales que intentan ayudar a vaciar tus bolsillos.
Personalmente, me he encontrado a un buen número de profesionales: buenos, regulares y chapuceros. No quiero influir en la percepción de nadie sobre los médicos de salud mental y por lo tanto lo que escribiré es, ni más ni menos, que mi propia experiencia.
Para empezar, tenéis que tener claro que esta gente vive de su profesión como todo el mundo, lo que pasa es que para continuar teniendo un paciente más (una cuota mesual más), puede que intencionadamente muchos de ellos tiendan a alargar el tratamiento o, cuando se ven incapacitados de dar una solución adecuada al paciente, tienen la manía de darle vueltas a temas que ya se han hablado con tal de poder tener una conversación con la que rellenar sus bien retribuidas horas de visita. Esto pasa, sobretodo, con los psicólogos privados (los que no entran por la seguridad social. Los de la seguridad social son de media hora cada 6 meses y con cara de "que me estas contando?"). Rompiendo una lanza a favor de los buenos profesionales de la salud mental, hay que decir que algunos de ellos utilizan métodos más lícitos e intentan ayudarte psicológicamente sin tener en cuenta el número de sesiones que te van a facturar.
Otra raza son los psiquiatras. Muchos de ellos aportan ayuda psicológica aunque no sea su especialidad y, lo más importante, son mucho más empíricos al darte un tratamiento con fármacos que te puede ayudar a superar tu crisis.
Por último y más complicado llega el caso de los naturópatas. Los grandes enemigos de los tratamientos con fármacos. No os dejéis engañar, he conocido a muy pocos que no sean unos auténticos mangantes. Haberlos, haylos, pero muy pocos. Los podrás distinguir si, ya de entrada, te "recomiendan" un tratamiento que vale una pasta y te hacen ir cada semana. Los buenos naturópatas son los que no te presionan con las sesiones que tengas que hacer (ya sea yoga, reiki, acupuntura...) ni con los productos que tengas que utilizar. Para entendernos, los que te dejan "ir a tu bola" y utlizar sus servicios cuando tu realmente los necesites.
Ya véis, aquí hay más razas que en "El Señor de los Anillos" pero no os preocupéis, con el tiempo ya iréis viendo de que pierna cojean estos elementos y, si tenéis alguna duda no dudéis en pregutar.
Salud y tranquilidad.

jueves, 19 de noviembre de 2009

La hipocresía

El mundo es hipócrita. La sociedad en la que vivimos es un cúmulo de falsedades y engaños. La mayoría de las informaciones que nos llegan a través de la televisión o las revistas son falsas. Siempre tenemos que estar reconstruyendo estas informaciones para llegar a avistar la realidad.
En las relaciones humanas pasa lo mismo. Te das cuenta de que cuando todo va bien y no tienes ningún tipo de problema, todo es perfecto. La verdadera personalidad de la gente sale a flote en el momento en el que las cosas empiezan a ir mal.
Me explico. Cuando alguien tiene un grupo de amigos o de conocidos y lleva una vida normal, es decir, sin ningún problema que le pueda afectar seriamente a su modo de vida, todo es perfecto. Te relacionas, ríes, sales, entras, etc... pero cuando alguien empieza a tener problemas personales, los que realmente te aprecian y te quieren como amigos estarán ahí contigo para intentar ayudarte y darte su apoyo.
En mi caso, cuando empecé a tener síntomas de depresión y ansiedad, hubo pocas personas que estuvieron ahí para apoyarme. La mayoría de los que consideraba amigos siguieron con su vida, sus salidas nocturnas y juergas, mientras yo me estaba hundiendo cada vez más en el fango. Pocas fueron las personas que priorizaron en muchas ocasiones su amistad a una noche de fiesta loca. A esas personas (Carmona y Miriam, un beso y un abrazo desde estas líneas) les estoy etarnemente agradecido por soportar muchas veces cosas insoportables y por estar ahí en el momento en que uno más necesita el apoyo de los más cercanos.
Como mi caso, hay cientos.
Gente que se han dado cuenta de la cruda realidad cuando ha llegado esta crisis económica y han visto como gran parte de sus riquezas se iban al traste, han visto como los que consideraban sus amigos bajaban tan rápido como la propia bolsa.
Gente que ha visto como perdía a familiares queridos y ha visto que los que consideraba sus amigos desaparecían o no cogían el teléfono.
La moraleja de este asunto es que el mundo esta plagado de hipócritas y es nuestro trabajo ir desgranándolo hasta poder encontrar gente a la que realmente les importemos y podamos considerar amigos de verdad.
A toda la gente realmente auténtica, solo les puedo decir: gracias por ser como sois.

martes, 17 de noviembre de 2009

La cara y la cruz

Hoy me gustaría exponer unas cuestiones que han sido actualidad en los últimos días y que tienen que ver con los desórdenes psicológicos.
Me refiero a los casos de Jesús Navas y Robert Enke. Estas personas tienen dos cosas en común: los dos son futbolistas y los dos tenían problemas psiológicos.
El caso de Jesús Navas es la cara. A este chico le creaba ansiedad el hecho de estar alejado de sus familiares y eso le impedía concentrarse con su club y con la selección. En una clara falta de respeto, el mundo del fútbol criticó estas ausencias como si su problema no fuera tan o más importante que una lesión de tobillo.
Por suerte, parece que ha superado estos problemas y el sábado 14 de noviembre pudo debutar con la selección absoluta en un partido contra Argentina. Desde estas líneas felicito al jugado y lo pongo como ejemplo a seguir por el hecho de haber superado sus miedos y tener por delante un futuro espléndido.
La cruz de la moneda es Robert Enke (DEP). El guardameta alemán se suicidó el pasado 10 de noviembre, padecía depresión crónica. Este es el caso que nos tenemos que fijar porque es la pauta a no seguir.
Siempre hay una solución, la único solución no válida es el suicidio.
Siempre hay razones por las que vivir y ninguna por la que morir. La vida es el don más preciado del que disponemos y por muchos problemas que tengamos, el suicidio es inconcedible. Podemos estar en mejor estado de ánimo o en peor pero escapar de nuestros problemas a través del suicidio tiene que ser impensable.
Son las dos caras de la moneda. El ejemplo a seguir y el ejemplo a evitar. Un buen tema del que reflexionar.
Salut i tranquilidad.

sábado, 14 de noviembre de 2009

La sonrisa etíope

Uno de los mejores remedios contra todos los malos sentimientos (depresión, melancolíat, etc...) es la risa.
La risa nos hace tener ese sentimiento agradable de felicidad momentanea que todo el mundo busca y que hace que la gente con problemas como los nuestros los olvide momentáneamente.
Por eso, he querido subir un monólogo de uno de los mejores monologuistas que ha dado el país. Quizá sea el padre del monólogo cómico.
Pepe Rubianes. Para los fascistas descerebrados, un villano. Para la gente que tiene algo más de sentido común, el cómico con menos pelos en la lengua y más libre de todo el país.
Con él, es imposible no partirse de la risa. Siempre me lo pongo en épocas de bajón ya que es imposible que no te suba el ánimo.
Aquí les dejo el archivo. Si tienen algún problema, contacten conmigo.
Por cierto, si dice algo la SGAe, "que se vayan a cagar a la playa!!".

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Tu ansiedad y los seres cercanos

Cuando una persona de un grupo o de una familia tiene un problema, normalmente, éste se traslada a los demás miembros. Con esto me vengo a referir que la ansiedad también afecta a la gente más cercana al enfermo pero con la desventaja que al no ser algo físico o explicable con palabras, las personas que se ven involucradas no entienden lo que esta pasando.
A las personas que conviven con alguien ansioso y aún piensan que lo que tiene el que esta a su lado es una tontería o algo poco importante, les aconsejaría que se informaran bien de este trastorno. Busquen información y hablen con la persona afectada aunque sin agobiar. Pregúntenle de que tienen miedo y piensen que pueden hacer para ayudarla. No pierdan la paciencia, piensen que luchar contra uno mismo es complicadísimo. No hagan que el ansioso tenga que luchar contra su mal y contra la incomprensión de su alrededor.
A veces es tan importante el trabajo que tiene que realizar el entorno que el mismo paciente porque es crucial su apoyo y demostrar que no se está solo en esta cruzada. Que por supuesto al final deberá enfrentarse él a los miedos pero que no estará solo porque habrá una persona al lado que le administrará cariño, comprensión y apoyo.
Personalmente, creo que uno de los peores enemigos que tiene la gente con ansiedad es la soledad. Esta persona se recuperará antes de sus fobias y de los efectos provocados por la ansiedad si tiene alguien al lado que le transmite confianza y le haga saber que estará a su lado cuando las cosas se compliquen. En definitiva, que puede contar con ustedes para poder salir de las malas situaciones que la enfermedad le pueda provocar.
Háganle saber que si se cae siete veces, se levantará ocho y que ustedes estarán allí para echarle una mano. Que si no puede superar un día un reto, ustedes estarán allí para que pueda superarlo la próxima vez.
En definitiva, desmuéstrenle lo que sienten por esa persona cada vez que lo necesite.
Para despedirme, quisiera dejarles una canción del Maestro Sabina que expresa el malestar de una persona que tiene ansiedad o depresión ya que, por desgracia, muchas veces vienen cogidas de la mano.
Disfrútenla!