Me refiero a los casos de Jesús Navas y Robert Enke. Estas personas tienen dos cosas en común: los dos son futbolistas y los dos tenían problemas psiológicos.
El caso de Jesús Navas es la cara. A este chico le creaba ansiedad el hecho de estar alejado de sus familiares y eso le impedía concentrarse con su club y con la selección. En una clara falta de respeto, el mundo del fútbol criticó estas ausencias como si su problema no fuera tan o más importante que una lesión de tobillo.
Por suerte, parece que ha superado estos problemas y el sábado 14 de noviembre pudo debutar con la selección absoluta en un partido contra Argentina. Desde estas líneas felicito al jugado y lo pongo como ejemplo a seguir por el hecho de haber superado sus miedos y tener por delante un futuro espléndido.
La cruz de la moneda es Robert Enke (DEP). El guardameta alemán se suicidó el pasado 10 de noviembre, padecía depresión crónica. Este es el caso que nos tenemos que fijar porque es la pauta a no seguir.
Siempre hay una solución, la único solución no válida es el suicidio.
Siempre hay razones por las que vivir y ninguna por la que morir. La vida es el don más preciado del que disponemos y por muchos problemas que tengamos, el suicidio es inconcedible. Podemos estar en mejor estado de ánimo o en peor pero escapar de nuestros problemas a través del suicidio tiene que ser impensable.
Son las dos caras de la moneda. El ejemplo a seguir y el ejemplo a evitar. Un buen tema del que reflexionar.
Salut i tranquilidad.

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