El futuro suele ser un tema muy recurrente. Nos pasamos el día entero pensando en el futuro: pagamos seguros pensando en un futuro, ahorramos pensando en unas vacaciones e incluso nos pasamos el año tachando los día que quedan para que lleguen las vacaciones.
Esto no resulta un poco incomprensible? No vivimos el presente: vivimos un futuro que ni siquiera sabemos si va a ocurrir. Es como vivir en una mentira.
Lo único que tenemos claro es lo que estamos viviendo ahora. No se me malinterprete. No estoy diciendo que no pensemos en lo que pueda venir y nos soltemos el pelo. Por supuesto que hay que ser previsor y no hay nada malo en tener ilusión por hacer ese viaje tan esperado. Lo que me vengo a referir es que no podemos vivir de ello: no podemos obsesionarnos con lo que vendrá. Todas las obsesiones son perjudiciales y ésta no es una excepción. Mirar al horizonte no nos permite ver lo que tenemos delante. Vivamos el día en el que estamos porque nunca más se repetirá y mañana otro día será. Vive el momento: si te estás tomando una taza de café, saboréalo. Ese momento es único e irrepetible y tu vida se compone de todos esos momentos a los que no le das importancia y que si los malgastas pensando en un futuro, también lo harás con tu vida.
Suerte!
sábado, 25 de septiembre de 2010
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